Viajar con estilo (1): aviones

 

No hay más que darse un paseo por cualquier aeropuerto del "mundo occidental" para percibir la ansiedad asociada a un viaje en avión y la gran confusión de indumentarias, equipajes y actitudes que pueden darse.

 

Existen tres posibles circunstancias en la vida de una mujer fashionwise en las que su estilo, por muy asentado que esté, corre serio peligro. La primera es efímera, pero vital: el día de su boda. ¿Quién no ha visto casarse a una amiga "disfrazada" de una novia que no es? La segunda es la maternidad; un embarazo, sus estragos y el cuidado de un bebé suponen una durísima prueba para la aptitud y actitud de cualquiera. Y por último, los viajes, cuando las limitaciones de tiempo, espacio y el desconocimiento del medio componen un duro reto.

 

Como las circunstancias de los viajes son muchas y muy variadas, comenzaré por un medio de transporte estresante como pocos: el avión. He aquí mis consejos para volar y mantenerse estupenda desde el mostrador de check-in hasta la recogida de las maletas.

 

1. Salvo que dispongas de chofer o porteador (vale un novio, marido o amigo caballeroso), intenta volar con sólo tres bultos: tu bolso, un bolso de mano ligero (ver punto tres) y una maleta con ruedas que facturarás SIEMPRE (salvo que tengas muchisísima prisa y que todo te quepa en un diminuto trolley de los que admiten a bordo), porque recuerda que no hay nada menos stylish que viajar cargada, sudada y de mala uva. Además, la probabilidad de que pierdan tu maleta es baja, y si lo hacen... tienes excusa para ir de compras, y ya has tomado precauciones (ver punto tres).

 

Un bonito shopping bag en rafia añade estilo y es practiquísimo.

 

 

2. Tu bolso que sea ligero, amplio pero no demasiado y flexible. Uno de piel blanda y desestructurada en tonos naturales o negro; o uno de sofisticado nailon en un color que complemente tu vestuario; o bien uno de tela y alegre estampado también pensado para lo que llevas puesto. Lo importante es que sea un bolso cómodo al que estás habituada, con estilo y donde puedas llevar lo esencial bien ordenado: dinero, documentación, billetes, móvil, un pequeño neceser de maquillaje, kleenex, gafas de sol, bolígrafo, higiene íntima... Tus cosas más personales y de valor.

 

3. Adicionalmente lleva un "tote" o "shopping bag" o cesto, tan flexible que lo puedas doblar y meter en la maleta cuando ya no lo necesites. Hay buenas opciones de tela, nailon o incluso papel de paja, y por estas fechas muchas revistas los regalan. Mete aquí un chal o pashmina calentito (en los aviones puede hacer un frió polar aún en pleno invierno), calcetines limpios (o patucos, si eres de las que vuelan mucho y te has hecho con unos), botellita de agua del tamaño permitido, tu libro o revista favorita. Si vuelas por trabajo con el portátil, su funda te hará las veces de bolso, así que elige una con estilo. Mete también el cargador de móvil, un reproductor mp3, una muda guardada en una bolsita mona (por si te pierden la maleta, ya sabes) y un buen neceser ligero (ver punto cuatro). Si vas a dormir a bordo es buena idea llevar tapones de espuma para los oídos y un antifaz.

 

4. El neceser: para un vuelo corto (menos de dos horas – dos horas y media), lleva tu neceser de bolso habitual, un bálsamo labial, crema de manos y una goma o pasador para recoger el cabello. Incluye un pequeño espejito, el baño de los aviones no siempre está disponible. Para un vuelo más largo, añade un eau de toilette suave (las muestras que dan en las perfumerías son estupendas para esto), desodorante, un buen peine y limpiadora facial e hidratante (en tamaño muestra).

 

5. Elige ir poco maquillada y natural, menos productos cuanto más largo sea tu vuelo. La deshidratación es brutal en un avión y el maquillaje lo acentúa. Corrector, colorete y un buen gloss con color será suficiente. Piensa que tendrás que aplicarte crema, al menos en el contorno de los ojos, e hidratar los labios a menudo. En cuanto al cabello, limpio, suelto y con algo para recogerlo por si se desmanda.

 

6. Planifica bien tu equipaje, puesto que es mejor llevar más que menos, no hay nada más desagradable que no ir bien provista para una ocasión especial y saber que la prenda está en casa. Llevar más no significa ir cargadísima: simplemente hay que organizarse, anticiparse y cuidar muchos los detalles, que hacen la diferencia. Utiliza mejor maletas rígidas, que mantienen la ropa en perfecto estado evitando que se estruje. Si es ropa muy delicada o de gran valor, envuelve cada prenda en papel de seda blanco.

 

Una buena maleta clásica, de calidad (que no tiene porqué ser cara ni de marca), te acompañará durante muchos viajes.

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7. Si en tu lugar de destino hace frío y el vuelo no es muy largo, puedes ir en vaqueros pero no lo recomiendo. Los vaqueros se “clavan”, se enfrían, suelen arrugarse mucho y acaban siendo incómodos. Si llevas faldas o vestidos habitualmente, son una opción estupenda, elige unas medias suaves que no piquen y utiliza las superposiciones de prendas en tu favor. Si has de ir en pantalones sí o sí, que sean flexibles, suaves (si son ceñidos tipo pitillo o capri); o amplios, masculinos, oscuros y que se arruguen poco si han de ser abrigados. Evita las camisas que llegan arrugadísimas y opta por el punto en tejidos naturales. Una cazadora y chaqueta ligera o que abrigue (o tu abrigo más ligero si debes ir muy arreglada) y ya estás lista para el abordaje. Elige calzado plano o con mínimo tacón, flexible y que no oprima demasiado, ya que en los vuelos largos los pies se hinchan mucho – unas bailarinas son una buena opción. Si a esto añades unos complementos de tu estilo más personal como collares, foulard o cinturón tienes el estilo asegurado. Si tu lugar de destino es una zona de idiosincrasia particular o de clima extremo, entonces no te queda más remedio que adaptarte al medio y utilizar prendas prácticas y técnicas, limitando el estilismo a unos pendientes o un bonito gorro…

 

8. Antes embarcar date una vuelta por las tiendas del aeropuerto, hidrátate bien, pasea. Subirse a un avión relajada es la mejor terapia para el miedo a volar y la ansiedad que provoca el tedio. 

 

9. Mete en tu "tote" un bonito cuaderno, postales ó papel de cartas: los vuelos largos son momentos estupendos para ponerse al día con los seres queridos - con estilo.

 

Cultiva el arte de la correspondencia: rellenarás el tiempo y enriquecerás la experiencia del viaje.

 

 

10. Al desembarcar de tu vuelo, plántate tus gafas de sol (pero fuera el avión, please), reaplica el gloss y sonríe: ¡Por fin has llegado!

Comentarios

muy buenos consejos, aunque no tengo tan claro lo de los vaqueros, yo no puedo vivir sin ellos, y siempre los llevo cuando viajo, me he acostumbrado. meencantan las fotos!


lo mismo digo,muy buenos consejos excepto por el tema del llevar productos como cremas, colonias, pintalabios etc en el equipaje de mano, es más que probable que se queden en tierra si no son de las dimensiones adecuadas. Están muy tontos con el tema de la seguridad.
Ahh enhorabuena, me encanta el blog!


geniales tus consejos, hace poco fui de viaje por primera vez (en bus) y de todos modos estos consejos, aunados a las experiencias que pasé en este viaje, me servirán para los siguientes!


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